...que me hago un pastel.
Granola casera.
Nuestro cuerpo es una máquina que funciona mejor o peor según la "gasolina" que le suministremos. Esta gasolina puede ser plus ultra mega o puede estar fabricada de malos ingredientes que nos provoquen estrés, cansancio, dolor o malestar. Creo que a estas alturas ya todos sabemos lo recomendable que es tomar frutos secos, cereales y frutas para dar ese chute de energía a nuestro organismo. De hecho están muy de moda los anuncios de cereales y mueslis que te prometen tener un cuerpo 10 y ser casi un Hulk del siglo XXI. El problema está en que ese mix envasado que te venden no sólo lleva fruta, cereales y frutos secos, sino que le agregan cantidades ingentes de azúcar. Es entonces cuando al comerlos no sólo tomamos un desayuno Duracell, sino que también es un poco Michelín, lo que le quita ya cierto encanto al asunto. Pero... ¿qué tal si hacemos nuestro propio carburante matutino?
INGREDIENTES:
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500 gr de copos de avena.
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200 gramos de frutos secos naturales (los que queráis. Yo en este caso he usado almendras con piel naturales y nueces de pecán).
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8 cucharadas de aceite de oliva.
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6 cucharadas de miel.
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125 ml de agua.
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Unas gotas de esencia de vainilla.
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Aceite de oliva.
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Los primero es precalentar el horno a 150ºC.
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A continuación troceamos los frutos secos con un cuchillo hasta hacerlos trocitos.
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En un bol echamos la avena y los frutos picados y removemos.
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Agregamos la miel, el aceite, la esencia de vainilla y el agua y mezclamos bien, hasta conseguir una pasta pegajosa.
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Engrasamos una bandeja de horno con aceite de oliva y extendemos en ella la mezcla, para que el tostado quede uniforme.
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Metemos en el horno, con calor arriba y abajo, y dejamos cocinar unos 20 minutos.
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Sacamos, removemos (para que no se nos queme), y volvemos a crear otra capa.
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Metemos en el horno 20 minutos más y dejamos enfriar. Podemos servirlos con un tazón de leche, yogur o alguna bebida vegetal.
